Tomado de https://co.marca.com/
Un uribismo débil y ser la voz líder de la oposición en un desprestigiado gobierno le juegan a favor a Gustavo Petro. Los lugares que alcanzó el Pacto Histórico en el congreso en las pasadas elecciones también le suman. Es un buen comunicador y llena plazas. Tal vez estos son algunos de los frutos ante tantos intentos por llegar a la casa de Nariño.
Algo parecido a lo que tenía Duque hace 4 años, un congreso con alta representación de la derecha, una izquierda débil ante el resultado del “no” en el plebiscito por la paz y el desprestigio del entonces presidente y premio nobel de paz.
Nada nuevo en estas elecciones. A diferencia de un centro que en el 2018 estuvo muy cerca ser opción para la segunda vuelta y que hoy en día se ve desdibujado a partir de los resultados en las consultas y una que otra roca en el zapato (Ingrid B) o bicho raro (Alejandro G).
Y nada nuevo, porque el país en 2022 pareciera que se debate entre un gobierno de derecha y de izquierda que por experiencias de 2018 son el punto de partida de la polarización. Agría polarización que trae consigo el pánico, los señalamientos y el populismo.
Volveremos al 2018, como perro que vuelve a su vómito.
Este Déjà vu con Gustavo Petro y Duque en otro cuerpo son una clara representación del hambre de poder, un hambre disfrazada de héroes de la patria que se muestran como “el mesías” que nos vino a salvar de las dictaduras y de Uribe y sus secuaces.
No hay proyecto de país (entre Fico y Petro), hay continuismo e ideas populistas que difícilmente se logran en un periodo de 4 años. Aquí lo que importan son las alianzas, los intereses por ganar una contienda y el voto visceral a costa de lo que sea. ¿Algo diferente a 2018?
No hay modo, esa es la democracia, gana uno y pierde otro. No es difícil conocer que vendrá: la derecha tirando piedras a la izquierda y la izquierda tirando piedras a la derecha. Es una competencia, es la polarización, es el voto visceral (ese mismo del Brexit y del plebiscito por la paz).
Cuanto hace falta el “no todo vale” y el entender el significado de ser líder, de ser presidente (incluso es un tema de imagen). ¿Alguien con diálogo constructivo, que respete las diferencias y esté dispuesto a ceder ante argumentos y tome decisiones buscando el interés público?
Volveremos al 2018, como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad (Proverbios 26:11 Reina-Valera 1960).
Por: Alexánder Tique Aguilar
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