Hace cien años, el día 11 del mes 11, a las 11 horas, la Primera Guerra Mundial finalmente terminó.
Fue una guerra inútil e innecesaria que causó la muerte y la destrucción a una escala hasta ahora inimaginable. Unos 9 millones de combatientes y 7 millones de civiles murieron como resultado directo de la confrontación. Además, fue un factor que contribuyó a la epidemia de la influenza de 1918, que causó entre 50 y 100 millones más de fallecimientos.
Todos los años, desde entonces, el 11 de noviembre ha sido un día en el que los ciudadanos del Reino Unido, y de los países de nuestra Commonwealth, nos hemos unido para recordar y rendir homenaje a los fallecidos, y para mostrar nuestra solidaridad con sus amigos y familiares.
Se suponía que la Primera Guerra Mundial sería «la guerra que pondría fin a todas las guerras», pero lamentablemente, ese no fue el caso. Tras ella vinieron la segunda guerra mundial y otros conflictos en los que mujeres y hombres británicos, militares y civiles, entregaron sus vidas. Y así, el 11 de noviembre se convirtió en el momento en el que los recordamos a todos ellos.
Los recordamos en Londres, en todo el Reino Unido y en todo el mundo. En Colombia, la comunidad británica se ha unido durante muchos años con nuestros amigos de la Commonwealth en dicho día para presentar respetos a los que dieron todo. Es correcto, y maravilloso, que este año, en el centenario del Armisticio, lo hagamos también con nuestros aliados y con aquellos que fueron nuestros enemigos. Así, conmemoraremos el día con representantes de Canadá, Francia, Estados Unidos, Australia, Alemania y muchos otros. Si algo bueno sale del conflicto, es seguramente esto: que aprendamos que tenemos mucho más en común, mucho más que nos une, que lo que nos hace diferentes.
Las Fuerzas Militares colombianas serán las anfitrionas de nuestra ceremonia. Colombia ha conocido graves conflictos en los últimos años pero, felizmente, el acuerdo de paz con las FARC ha abierto el camino a un futuro más pacífico y próspero. Sin embargo, militares y civiles colombianos siguen siendo víctimas de enfrentamientos. Los incluiremos en nuestros pensamientos el 11 de noviembre.
El propósito más básico de la diplomacia es evitar la guerra. Los diplomáticos existen para proporcionar canales de comunicación entre los gobiernos y los pueblos, para facilitar el respeto y la comprensión, para resolver desacuerdos mucho antes de que amenacen con el conflicto, para poner fin a las guerras, para promover valores comunes. El legado de los millones de hombres y mujeres que recordamos el 11 de noviembre es nuestra paz, nuestra prosperidad, nuestras democracias, nuestro respeto por los derechos humanos fundamentales.
La mejor manera de honrar a quienes hicieron el sacrificio definitivo es atesorar, reafirmar y practicar nuestro compromiso con esos valores fundamentales: no solo hoy, sino todos los días, tanto en Europa como en Colombia. Todos nosotros tenemos un papel que desempeñar en la construcción de sociedades mejores y más equitativas en las que la terrible destrucción y la pérdida de vidas humanas causadas por la guerra y los conflictos terminen para siempre.
#100añosdelArmisticio
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