Categories: Opinión

Ser crítico nos permitirá transformar el devenir

Muchos se preguntan si realmente la democracia existe, la respuesta parece estar en el aire desde siempre: no. “La libertad de expresión” es una decisión de los medios de comunicación precedida por las necesidades de un grupo político y económico. La “democracia” no es sino una máscara para hacerle creer al pueblo, a las masas, que tienen una opinión y derecho a escoger, pero la verdad es que son manipuladas para tomar determinadas decisiones, las que sean de conveniencia para los privilegiados. Es decir, les hacen pensar a las personas que son “libres” y piensan por sí mismas, pero esto sólo es una forma de mantener controlada a la población haciéndoles creer que el sistema, sus gustos, las leyes y los gobernantes son elegidos por ellos, pero todo es falso, un espejismo.

Seamos honestos, la mayoría actúan como marionetas que se dejan llevar por la normatividad y viven una existencia de vacío en la que se les va los días en ser lo que les han dictado que es el “éxito”.

La realidad en este mundo es que aquellos que poseen el poder desde lo económico no les conviene que su statu quo se vea vulnerado o desequilibrado, y una manera para lograrlo es manteniendo gran parte de la colectividad en un nivel educativo y económico restringido. Así desde la ignorancia, la manipulación y las limitaciones económicas de este grupo se sostienen sus privilegios. La mayor parte de la población se ve obligada a regalar su fuerza de trabajo por un valor monetario mínimo. Un gran número de personas persiguen el éxito vendido por los medios de comunicación: casarse, tener hijos, propiedades, un trabajo, comprar el último celular, cumplir las normas para ser aceptados, así las multinacionales tienen permanentes consumidores de sus productos.

Además, en la actualidad, los intereses de quienes están en el poder han ido cambiando, ya que se busca la reducción de la especie humana, por tal motivo se manipula para que las nuevas generaciones tengan otros deseos: entre esas que no quieran procrear, lo cual lo están logrando a través de crear otras identidades sexuales o usando vacunas obligatorias como la del coronavirus que ha generado enfermedades graves, (cáncer, coágulos que derivan en derrames cerebrales, infartos, etc.,) muertes prematuras, desordenes hormonales o infertilidad en las mujeres.

Parece ser que los que gobiernan el planeta no les es suficiente negarle a la población su libertad sino, además, quieren convertirlos en zombis. Como van las cosas deberían mejor desaparecer a los seres humanos y en su reemplazo crear robots y sólo reproducirse ellos, eso sería más honesto con sus intereses individuales, excluyentes e inhumanos.

La búsqueda de los que manejan a la humanidad es la de seguir reproducción, estratégicamente, el mismo sistema que les permite estar en la cima de la pirámide. Entonces este pequeño grupo huirá, por todos los medios, a que la mayoría tengan el derecho a tomar decisiones. Sin embargo, el humano no puede quedarse en la postura de víctima, sino observarse con ojo crítico.

Y este autorevisarse exige empoderarse, ser responsables por el acontecer de la historia y para eso como individuos y comunidad se les pide el camino de una lectura profunda, tanto de la realidad como de los medios escritos, con el propósito de saber tomar decisiones desde el conocimiento y no a través de la ignorancia; a partir de un punto de vista crítico y no desde una mirada superficial. Para esto se debe huir, paradójicamente, al uso excesivo de las redes sociales que nos alienan en el universo de las banalidades, el ego, la manipulación, incluso, robándonos nuestro tiempo para someternos desde la idea de tener una vida a través de éstas.

Como ciudadanos tenemos el deber de cultivarnos también como agentes políticos y esto significa estar interesados por el acontecer de mi país y el mundo, porque más allá de unas fronteras que dividen las naciones, somos seres humanos, hijos del mismo planeta. Y es ese interés real por la historia que permitirá construir una verdadera democracia donde no seremos manejados por los medios de comunicación y los intereses de un reducido grupo.

 

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Carolina Cárdenas Jiménez

Narradora, poeta, columnista, docente y editora colombiana. Licenciada en Humanidades con énfasis en Lengua Castellana. Postgrado en Creación narrativa de la Universidad Central. Su obra Caen cenizas sobre la ciudad fue publicada por la editorial chilena por Conhueno (2021). Finalista en el Concurso de poesía Nueve editores con la obra Después de la nada (2021). Premio Internacional de Poesía, Rostros para autores con un rostro. Accésit, con las obras Ninguna tierra me habita Y sin embargo soy (2018). Ganó el concurso de cuento Estímulos a la Creación Artística con el libro Parajes inesperados. Ganó el segundo puesto en el II Concurso Nacional de cuento El Túnel (2011) con el texto A la deriva. Finalistas en el Concurso Nacional de Cuento La Cueva con el texto Mañana será otro día (2012). Publicó Somos náufragos (2013). Actualmente, columnista de un blog en El Tiempo, periódico de Colombia y colaboradora del Portal Cultural Quira medios. Algunos de sus textos literarios han sido publicados por El espectador (Colombia) y el periódico Co latino (Salvador). Publicó poemas en la Revista Datura del Salvador (2014) y en la antología poética latinoamericana del Salvador (2015) y en la Antología Lo que mora cerca del origen, XXI Encuentro Internacional de poesía Cereté (2015), Co Latino, suplemento tres mil, El Salvador (2015) Puesto de Combate, Colombia (2015). Cuento Publicado en Antología 35 TEUC (2018). Poema El llanto de los perdidos publicado en el Periódico El Espectador (2016). Sus obras Ninguna tierra me habita y Y sin embargo soy fueron ganadoras del Premio Internacional de Poesía Rostros para autores con rostro (2018). Ha participado en diversos Encuentros de Poesía, que se han dado en: Tabio, Facatativá, Venezuela, Bogotá, La Habana, Cereté, El Salvador, entre otros. Ha sido columnista en el Periódico Eco Latino (Salvador) y en el periódico El Mañana en México.

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  • Muy acertada columna. Coloca los puntos sobre las íes. ¡Felicito a la autora!

  • Hay mucha información que demuestra que las vacunas del coronavirus generaron varias patologías, aquel que no lo quiera aceptar porque no es crítico y no le gusta investigar con rigor otras fuentes que los medios más conocidos y manejados por las élites no significa que no existan estudios sobre esta vacuna.

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Carolina Cárdenas Jiménez

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